lunes, 26 de marzo de 2007

¿Por qué nunca pasa nada?

Libertad de expresión: término ambiguo, difícil, controvertido, y comprometido; incluso a veces intrometido. Su valor se pone en entredicho en numerosas ocasiones. Uno de los terrenos donde la libertad de expresión más cuestionada se ve es en el campo de la información, los medios de comunicación encuentran y han encontrado numerosas trabas siempre para cumplir su misión.

Quizás el ciudadano de a pie no se cuestione mucho esto de la libre información, pareciéndole que la cosa no va con él y, sin embargo, no se es consciente de la importancia que tiene, de cómo una determinada información puede manejar una situación hasta hacerla incluso dar un giro completo. En España vivimos hace algunos años un momento de crispación con respecto a esto en los días que fueron del 11-M al 14-M, había una información y había gente no interesada en que esa información saliera a la luz; el resultado ya lo saben.

Además de momentos clave como ese, la información nos influye nuestro modo de vida, de algún modo nos dicen de lo que hay que hablar, aquello que no sale en los medios “no existe”, por eso quizás en el mundo el único problema es el terrorismo y nos olvidamos del resto ¿le puede interesar a alguien que se simplifique así la realidad?

Lo cierto es que los medios de comunicación siempre pecan de no ser imparciales, quizás sea imposible ser totalmente independiente, particularmente pienso que la realidad no es plana sino más bien cubista, es decir, tiene distintas caras, distintas perspectivas, todas abordables; la cuestión es ¿qué cara damos?

En esta pregunta es donde surge siempre el problema. La libre información ha traído de cabeza desde los albores de la historia a colectivos y organismos, generalmente, de poder. Desde que un grupo de personas se hacen con el poder de cualquier cosa tratan de tener bien controlado lo que se dice. Este control adquiere grados; desde absoluto en los regímenes totalitarios hasta sutil en gobiernos más democráticos: amenazas, extorsiones, avisos; o simplemente elección personal de quien da la información; por cierto ¿quién designa a nuestros corresponsales?

Este control sutil de la información es la razón de que por ejemplo en determinados pueblos nunca pase nada malo, nunca se sepa de las idas y venidas de sus organismos de poder, nunca salgan a la luz triquiñuelas, de cara a la opinión pública nunca haya tachable… Por suerte esto empieza a cambiar y hoy día proliferan medios independientes, y estos sumados al poder inabarcable de Internet, hacen que viajemos a un panorama de mayor libertad en la información; pese a quien le pese.

Es un derecho de los ciudadanos recibir una información libre, no controlada, no censurada; no es ningún capricho, es una obligación…

Hablando de esto… a mí también se me quedan muchas cosas en el tintero, quizás el avispado lector me entienda

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